Realice la lectura y analice el vídeo para contestar las siguientes preguntas:
1. Mencione los dos elementos necesarios para reconciliarse con Dios.
2. ¿Qué se recibe en el sacramento de la confesión?
3. ¿Qué es el examen de conciencia?
4. ¿Cuáles son los ejes para realizar el examen de conciencia?
5. ¿Cuáles son las razones para confesarse con un sacerdote?
6. ¿Que significa un corazón que se resiste a Dios?
7. ¿Que significa un corazón que se adhiere a Dios?
8. Realice una reflexión personal de media pagina sobre el sacramento de la confesión.
LA CONVERSIÓN DEL CORAZÓN
Por: P.
Cipriano Sánchez LC | Fuente: Catholic.net
Reflexionar es una conversión
que no debe ser solamente una conversión exterior, sino que debe ir sobre todo
hacia la conversión del corazón. La conversión del corazón que viene a ser el
núcleo de toda la Cuaresma, es vista por la Escritura, como un momento de
elección por parte del hombre que debe dirigir a Alguien. La pregunta es: ¿A
quién dirigimos el corazón? ¿Hacia quién me estoy dirigiendo yo? En este
período en el cual la Iglesia nos invita a reflexionar más profundamente
tenemos que preguntarnos: ¿Hacia dónde voy yo?
En la primera lectura Dios pone delante del
pueblo de Israel el bien y el mal, diciéndole que puede elegir, decir a quién
quiere servir, qué quiere hacer de su vida. Tú también vas a decidir si quieres
vivir tu vida amando al Señor tu Dios, escuchando su voz, adhiriéndote a Él, o
vas a tener un corazón que se resiste. Es en lo profundo de nuestra intimidad
donde acabamos descubriendo hacia quién estamos orientando nuestra vida.
La Escritura nos habla por un lado de un
corazón que se resiste a Dios y por otro lado de un corazón que se adhiere a
Dios. Mi corazón se resiste a Dios cuando no quiero ver su gracia, cuando no
quiero ver su obra en mi vida, cuando no quiero ver su camino sobre mi
existencia. Mi corazón se adhiere a Dios, cuando en medio de mil inquietudes,
vicisitudes, en medio de mil circunstancias yo voy siendo capaz de descubrir,
de encontrar, de amar, de ponerme de delante de Él y decirle: "aquí estoy,
cuenta conmigo".
Jesús en el Evangelio nos presenta esta
elección, entre resistencia del corazón y la adhesión del corazón como una
adhesión por Él o contra Él: "El que quiera seguirme que se niegue a sí
mismo, cargue su cruz cada día y se venga conmigo." Una conversión que no
es solamente el cambiar el comportamiento; una conversión que no es simplemente
el tener una doctrina diferente; una conversión que no es buscarse a sí mismo,
sino seguir a Jesucristo. Esta es la auténtica conversión del corazón.
Jesús pone como polo opuesto, como
manifestación de la resistencia del corazón el querer ganar todo el mundo. ¿Qué
prefieres tú? ¿Cuál es la opción de tu vida, cuál es el camino por el cual tu
vida se orienta, ganar todo el mundo si no te ganas a ti mismo?, pero si has perdido
a base de la resistencia de tu corazón lo más importante que eres tú mismo,
¿cómo te puedes encontrar? Solamente te vas a encontrar adhiriéndote a Dios.
Deberíamos entrar en nuestra alma y ver que
estamos ganando o qué estamos perdiendo, a qué nos estamos resistiendo y a
quién nos estamos adhiriendo. Este es el doble juego que tenemos que hacer y no
lo podemos evitar. Nuestra alma, de una forma u otra, se va a orientar hacia
adherirse a Dios, automáticamente está construyendo en su interior la
resistencia a Dios. El alma que no busca ganarse a sí misma dándose a Dios,
está automáticamente perdiéndose a sí misma.
Son dos caminos. A nosotros
nos toca elegir: "Dichoso el hombre que confía en el Señor, éste será
dichoso; en cambio los malvados serán como paja barrida por el viento. El Señor
protege el camino del justo y al malo sus caminos acaban por perderlo":
¿Qué camino llevo en este inicio de Cuaresma? ¿Es un camino de seguimiento? Me
dice Nuestro Señor: ¿Eres de los que quieren estar conmigo, de los que quieren
adherirse a Mí? ¿O eres de los que se resisten?